14.4.09

LOS EXTRAÑOS EDICIÓN AMPLIADA



James Hoyt (Scott Speedman) y Kristen McKay (Liv Tyler) regresan de una fiesta. En el trascurso de la misma, James le propone matrimonio, ella no acepta. La noche empieza mal. Más tristes que enfadados, ambos conducen hasta la remota casa del padre de James, donde este había preparado una velada de lo más romántica. Ya no. Al poco, alguien aporrea la puerta. Se trata de una despistada joven, una extraña que pregunta por Tamara. Te habrás confundido, aquí no hay nadie con ese nombre. La noche sigue su curso. Kristen se queda sin tabaco y James, como el caballero que es, va a comprárselo. Con lo que tarda le da tiempo a llegar a Andorra. Mientras tanto, Kristen se queda sola. Pom, pom. Otra vez la puerta. Otra vez la chica. Y otra vez pregunta por Tamara. Ya te hemos dicho que aquí no hay nadie con ese nombre. ¿Y qué? La extraña trae compañía, ahora son tres, tres individuos cuyas máscaras parecen paridas por el mismo artesano que fabricó la de Michael Myers. James por fin regresa. ¡Y sin tabaco! Da igual. Al menos son dos contra tres, dos ovejitas contra tres lobos. Una cosa te digo: la noche va a ser cualquier cosa menos romántica.

COMO EN CASA EN NINGÚN SITIO
La he visto cuatro veces y, sinceramente, todavía no tengo claro si estamos ante una obra maestra del género o ante una claro caso de vampirismo cinematográfico.
¿Qué es “Los extraños”? En primer lugar, la ópera prima de Bryan Bertino, ex actor ocasional que, con apenas treinta años, demuestra un talento para el encuadre y el uso del sonido poco habitual en un debutante. En segundo lugar, el enésimo ejemplo, después de “Funny games”, “Ellos”, “Habitación sin salida”, la inédita “À l’intérieur” y tantas otras, de que ese filón al que los americanos denominan “home invasion” está lejos de agotarse.
En tercer lugar, la confirmación de que en esta clase de películas, lo importante no es el qué, sino el cómo, y siempre es mejor sugerir que mostrar.
En cuarto lugar, el descubrimiento de Liv Tyler como scream queen, lo que tampoco sorprende teniendo en cuenta los alaridos que pega su padre cada vez que agarra el micro.
En quinto y último lugar, la ratificación de que las madres siempre tienen razón, sobre todo si la advertencia es del tipo “nunca abras la puerta a un extraño”.
Para cualquiera que aprecie el género y disfrute pasando un mal rato, “Los extraños” promete emociones fuertes, no del tipo al que sagas como “Saw” o “Hostel” nos han acostumbrado últimamente, sino de las otras, las auténticas. Es, esencialmente, un regreso a los inicios, a los orígenes, a las raíces del miedo. Pocos elementos (la casa, la pareja, los maníacos y las máscaras), pero una planificación perfecta, un prodigioso uso del sonido y un ritmo que de tan lento deviene asfixiante. Es, con pequeños ajustes, una obra que bien podría adscribirse al movimiento Dogma. Es, también, la clase de película que al terminar te obliga a levantarte y comprobar si cerraste la puerta con llave, solo por si acaso. No exagero.
Pero lo que la hace grade, también juega en su contra. “Los extraños” es un film de manual, con un desarrollo previsible y una carencia absoluta del elemento sorpresa. Le sobran un par de golpes de efecto que solo asustarán a los nenazas. Y le sobra, sobre todo, aquello que suena a manido: el teléfono al que se le agota la batería, la huida de la protagonista que, no podía ser de otra manera, termina en dolorosa caída (y eso tras correr no más de cinco metros), la ya clásica excursión al granero, porque allí es donde se encuentra el transceptor de radio (¿por qué entre la familia de la víctima siempre hay un radioaficionado?)...
Dicho esto, todo buen aficionado a los thrillers levemente sangrientos hará bien en echarle un buen vistazo. El canguelo está asegurado.

LA EDICIÓN EN DVD
Disponible desde el 4 de marzo, “Los extraños” llega en edición ampliada. Que nadie se emocione, los añadidos son mínimos y el metraje completo sigue sin superar los 80 minutos, créditos aparte. El film se presenta en formato panorámico 2.35 y dispone de pistas en castellano, inglés e italiano 5.1. En ambos casos el resultado es magnífico, más en el segundo, cargado de ruidos, añejas melodías y suficientes golpes como para sobresaltar al fan más experimentado.
Lamentablemente, los extras son pocos y no precisamente memorables: un par de escenas eliminadas (una de las cuales es extendida) que suman cinco minutos y un featurette titulado “Los elementos del terror” (9 min.) que incluye breves entrevistas y algún que otro detrás de las cámaras.
Ya termino pero antes, una pregunta: ¿por qué en los créditos finales de un film basado en hechos reales, como es el caso, sigue apareciendo lo de “cualquier similitud con personas o hechos es inintencionada”? ¿No es esa precisamente la gracia del asunto, ser lo más fiel posible a la realidad?