5.5.08

Kick off de Friday Night Lights


Clear eyes, full hearts, can’t loose

En 1990, H. G. Bissinger escribió “Friday night lights: A town, a team, and a dream”, en el que el protagonista era el equipo de fútbol americano del instituto Permian en el pueblo tejano de Odessa. El libro inspiró el largometraje de Peter Berg “Friday night lights” (2004), protagonizado por Billy Bob Thornton. Pero al parecer, Berg y el productor Brian Grazer parecían convencidos que la historia daba para mucho más y desarrollaron el concepto televisivo de “Friday night lights”, la serie. Lo presentaron a la NBC y, como se dice en estos casos, el resto es historia.

“Friday night lights” tiene lugar en el pueblo ficticio de Dillon, en el estado de Texas. Allí todo gira en torno a los Panthers, el equipo de fútbol americano del instituto. Sus partidos el viernes por la noche son seguidos como una religión y todo lo que no sea ganar se convierte en un drama de catastróficas proporciones. Cuando la serie se inicia, el equipo de los Panthers está a punto de abrir una nueva temporada, una en la que todo el pueblo ha depositado enormes esperanzas. El equipo cuenta con uno de los mejores quarterbacks (lanzadores) del estado y su runningback estrella (corredor) parece encontrarse en el mejor momento de su breve carrera deportiva. La única duda parece estar en la figura del entrenador, que en su primer año nadie sabe si podrá soportar la presión de llevar a los Dillon Panthers hasta la final del estado.

No sólo de fútbol americano vive el hombre
“Friday night lights” no es solo una serie sobre fútbol americano, si bien es cierto que este deporte, tantas veces llevado a la pantalla, actúa a modo de nexo de unión para relatarnos las vidas de los habitantes de esta pequeña población tejana. En palabras de los productores, “es una serie sobre la vida”, y ciertamente no van nada desencaminados.
Es importante establecer tal premisa de buen principio porque no querría que una buena legión de espectadores potenciales pasaran de largo por el simple hecho de ver en la carátula del pack a un grupo de tipos ataviados con cascos y toda clase de protecciones. “Friday night lights” es un drama televisivo en toda regla en el que el espectador se sumerge por completo en las vidas de numerosos personajes perfectamente creados y desarrollados y la interacción que se establece entre ellos. Asistimos intrigados a infinidad de subtramas en las que tiene cabida prácticamente cualquier cosa: relaciones de amor, amistad, lealtad, conflictos raciales, superación personal, madurez, infidelidad, violencia… En todas ellas queda patente una y otra vez que tanto directores como guionistas no quieren quedarse con lo que queda expuesto sobre la superficie, sino que buscan indagar en la naturaleza humana, o por lo menos en aquella que habita una zona rural de los Estados Unidos.

Un casting excepcional
La serie cuenta con distintos elementos que la hacen excepcional, incluida una recreación totalmente verídica del pueblo y sus habitantes, del ambiente que se respira cuando hay partido, de los partidos per se… pero el principal puntal sobre el que se asienta y que sin duda la hace única es el reparto. Pocas veces vamos a encontrarnos un show televisivo con tantos personajes en el que ninguno, y subrayo lo de ninguno, desentone. Por supuesto que los hay con más peso, y seguro que cada espectador acabará teniendo predilección por uno u otro, pero si analizamos el trabajo de cada uno de ellos, no podemos sino quitarnos el sombrero y darles la enhorabuena. Empezamos con Kyle Chandler en el papel del entrenador Eric Taylor, para el que el buen hombre parece haber nacido; llega un momento que uno no sabe si el tal Chandler es realmente entrenador en la vida real o no. Así de verídica es su interpretación. Seguimos con su esposa cinematográfica, Tami Taylor, a quien da vida la actriz Connie Britton, un perfecto ejemplo de cómo tener un enorme peso dentro de la serie sin forzar nunca nada -al parecer, a medida que avanzaba la serie los guionistas decidieron darle cada vez más protagonismo. Y terminamos con el numeroso reparto que forman los estudiantes del instituto Dillon. Llegados a este punto debo reconocer que de buen principio uno no puede evitar sentir cierta tirria cuando, uno tras otro, van haciendo acto de presencia todos los estereotipos a los que el “american way of life” nos tiene acostumbrados: el chico bueno y guapo, la pija mona, el duro, el bocazas, la chica fácil, el “nerd”… pero lo interesante de “Friday night lights”, y ahí entiendo que es mérito de los guionistas, es que cada uno de esos personajes va adquiriendo nuevas dimensiones a medida que avanzan las tramas. Llega un momento en el que el tipo duro ya no es tan duro, la pija resulta que tiene un enorme corazoncito, el bueno y guapo tiene su punto de mala leche y la chica fácil sólo desea es que alguien la quiera de verdad.

La primera temporada
Me encantaría entrar en detalle y poner por escrito lo más destacado de cada episodio pero desgraciadamente el espacio es limitado, así que intentaré, confiando en no confundir en exceso al respetable ni dejar caer demasiados spoilers, dar una visión general de los 22 episodios que conforman esta primera temporada.
Todo empieza con el episodio piloto en el que, a grandes rasgos, conoceremos a los principales personajes, con especial énfasis en el entrenador Taylor y su equipo. Pero este primer episodio nos depara una primera sorpresa que cambiará por completo los acontecimientos venideros.
A partir de este crucial suceso, Taylor, el equipo y el pueblo en general tendrán que unirse para lograr el objetivo final, que no es otro que ganar el campeonato estatal. Por desgracia, los inicios no son todo lo buenos que uno esperaba y la presión sobre el entrenador empieza a afectarle no solo a él, sino también a su familia. Además, la mujer de Eric, Tami, decide convertirse en la nueva consejera escolar del instituto, lo que significa que estará en contacto con los estudiantes. Eso, sin duda, terminará por provocar numerosos conflictos entre la pareja. Para complicar aún más las cosas, su hija empieza a salir con el quarterback reserva, un tipo tímido que, sin embargo, no puede escapar del estereotipo de que todos los jugadores de fútbol americano solo tienen una cosa en mente cuando se trata de las chicas. Ahora Taylor tendrá que vigilar que su interés deportivo no se mezcle con su preocupación personal. Entre tanto, van sucediéndose los partidos y cada uno de ellos tiene su propia historia. Lo dicho, no es solo una serie sobre fútbol americano pero no hay duda que los amantes del deporte también tendrán sus dosis de momentos heroicos, jugadas imposibles y discursos de esos que ponen la piel de gallina.

La edición en dvd
El pack de esta primera temporada se compone de cinco discos. En ellos encontraremos los 22 episodios, que nos llegan en formato panorámico. La calidad visual es excelente y tanto directores como productores han optado por un look a lo documental, lo que significa que los colores no son tan brillantes como uno podría esperar pero ciertamente le dan un aspecto muy real. El sonido en 5.1 nos permite escuchar con absoluta claridad todos los diálogos y al mismo tiempo sentir el contacto físico durante los partidos como si estuviéramos en la mismísima grada. El único pero que le podemos poner a este espectacular lanzamiento es la falta de extras, pero dudo que nadie los necesite tras ver los más de 900 minutos que suman esos 22 episodios.