5.5.08

En el punto de mira


SHOOT ‘EM UP: EN EL PUNTO DE MIRA
Por David Dunn

En el 2006 Clive Owen se ponía bajo las órdenes del mexicano Alfonso Cuarón para dar vida al protagonista de “Hijos de los hombres”, quizás la mejor película del año. En ella, el hierático y carismático actor interpretaba a Theo Faron quien, a regañadientes, tenía que evacuar a la única mujer embarazada del mundo de un Londres dominado por las fuerzas del orden y la anarquía y, más tarde, salvar al bebé que devolvería la fe y la esperanza a una humanidad sumida en la infertilidad, el caos y la autodestrucción.
En el 2007 Clive Owen se ponía bajo las órdenes del inglés Michael Davis para dar vida al protagonista de “Shoot ‘em up”, quizás la película más salvaje, adrenalítica y desprejuiciada del año. En ella, el hierático y carismático actor interpretaba al Sr. Smith quien, a regañadientes, debía ayudar a dar a luz a una dama perseguida por una panda de facinerosos y, más tarde, salvar al bebé que le devolvería parte de su humanidad de las garras de un ejército de asesinos que no ahorrarían esfuerzos ni balas para eliminar a la tierna e inocente criaturita.

CÓMO CONOCÍ A MICHAEL DAVIS
El pasado verano tuve la suerte de acudir al Comic Con celebrado en San Diego donde, tras soportar estoicamente colas, colas y más colas bajo un sol abrasador junto a los tipos más freaks del planeta Tierra, pude ver trailers y secuencias de algunos de los hits que Hollywood estaba produciendo, vislumbrar en la lejanía a los actores y actrices que los protagonizarían, charlar con George A. Romero quien, tras cobrarse un impuesto revolucionario de 25 machacantes, me obsequió con un póster de “La tierra de los momentos vivientes” autografiado de su puño y letra y conseguir un par de entradas gratuitas para el pase de “Shoot ‘em up”, film del que no conocía nada excepto que estaba interpretado por el macho más macho del cine actual, Clive Owen, la actriz más jamona y despampanante a escala internacional, Monica Bellucci, y el siempre interesante Paul Giamatti, astro criado y modelado en el cine independiente que gracias a películas como “Entre copas” y “La joven del agua” se había convertido en un rostro medianamente conocido.
Aunque el pase no estaba programado hasta las 22:30 horas, a las 21 ya estaba enfrente de las puertas del cine, listo para disfrutar de un buena action movie y, según me habían dicho, conocer a Clive Owen y al maestro de ceremonias, un tal Michael Davis. Me sorprendió ser el único en la fila, hecho que atribuí a mi recién adquirida puntualidad. Mi esposa, aunque seguía visiblemente cabreada tras descubrir que nuestras románticas vacaciones no eran más que un tapadera para que un servidor pudiera acudir al Comic Con, lo que originó mi desaparición durante tres días consecutivos, no cabía en sí de gozo pues, aunque la peli en cuestión parecía importarle tres pepinos, no podía disimular la excitación que le provocaba estar a un paso de conocer a Mr. Owen, sin duda un tipo mucho más atractivo y duro que el mentiroso con quien se había casado. Bravo, Dunn, solté para mis adentros, orgulloso por haber reconducido la situación y domado a la bestia con un par de entradas que no me habían costado ni un céntimo. Pero claro, el hombre propone y Dios dispone. Resulta que los amigos del Comic Con habían repartido más entradas que aforo tenía el cine, que el pase no era a las 22:30, sino a las 22 y que nosotros no éramos los primeros de la fila, sino los últimos, es decir, los primeros en quedarse fuera. Maldición, Dunn, creí gritar para mis adentros, cuando en realidad era mi mujer que, visiblemente cabreada, otra vez, me recriminaba haber asistido a una reunión de freakys de “Star Wars” en vez de escucharla cuando me advirtió sobre un posible overbooking y que quizás deberíamos desplazarnos al cine con mayor antelación.
Afortunadamente, otros muchos llegaron tras nosotros, lo que llevó a los organizadores a programar un segundo pase al finalizar el primero. Mi esposa, como es lógico, me preguntó si Clive Owen seguiría estando cuando nosotros entráramos, a lo que yo, temeroso de lo que podría costarme otra mentira, le respondí que ni de puta coña. Se lo tomó mejor de lo previsto, conmovida por mi sinceridad y el hecho de que mintiera como un bellaco cuando me preguntó que cuál de las dos me parecía más hermosa, si ella o la Bellucci. A falta de unos 10 minutos para por fin entrar en el cine, un sujeto afable y sin duda peculiar empezó a estrechar su mano con la de aquellos que formábamos la fila y a agradecernos nuestra paciencia por haber permanecido más de dos horas al raso. La mayoría de los presentes pensaron que era algún colgado con intolerancia al garrafón. Yo, que me había informado previamente, le reconocí enseguida: era Michael Davis, el director. Hostias, que individuo más salado, pudiendo estar ligando a destajo junto a Clive Owen o descansando en la suite del hotel más estrellado de la ciudad había preferido quedarse como un campeón y saludar a un panda de fans que ni siquiera le conocían. Mientras mi maravillosa e inocente mujercita le preguntaba al bueno de Davis dónde leches se había metido Clive Owen, yo solo podía pensar en una cosa: si la película que estábamos a punto de ver era la mitad de enrollada que el tipo que la había dirigido, la espera habría merecido la pena.

MEGA HARD BOILED
“Shoot ‘em up” es lo que los americanos denominan una película de acción en asteroides. Michael Davis, quien hasta la fecha se había limitado a dirigir comedietas para adolescentes (“Eight days a week”, “100 girls”, “Girl fever”) o casposos productos de terror (“Monster man”), admite que la influencia más grande a la hora de escribir y realizar “Shoot ‘em up” fue la mítica “Hard boiled” de John Woo, sobre todo la parte en la que el personaje interpretado por Chow Yun-Fat se lía a tiros en un abarrotado hospital con un bebé a cuestas. No dice, pero tampoco lo negaría, que el mundo de los videojuegos e incluso cartoons como los del Coyote y el Correcaminos son también fuente constante de influjo en su primera gran película, una pieza de raquítico argumento en la que, por encima del rudo Owen, la explosiva Bellucci y el pasado de vueltas Giamatti, los verdaderos protagonistas son las armas, unas 200 diferentes, y las balas, a puñados.
No hay en “Shoot ‘em up” ni un segundo de descanso. Todo son persecuciones y tiroteos; tiroteos mientras los protagonistas huyen de sus perseguidores, tiroteos mientras hacen el amor, tiroteos mientras Owen se lanza en paracaídas por los aires... En el guión la palabra que más abunda es Bang!, y si algo sorprende durante el visionado de la cinta es la capacidad de Davis para coreografiar tanto tiro sin caer jamás en la repetición. Como en los films del citado Woo, la presente funciona como un musical, un ballet de balas, un divertimento cuya extrema violencia, exagerada hasta el tuétano, gustará incluso a los que aborrecen las armas, no digamos ya a aquellos que, como el difunto Charlton Heston (que en paz descanse), las aman con locura.
“Shoot ‘em up” es como un chute de adrenalina, como lo que “Crank” tenía que haber sido y al final no fue, como si el gran John Woo, el de antaño no el de ahora, hubiera muerto y a continuación resucitado en forma de simpaticote inglés, como una bomba de relojería diseñada para explotar una y otra y otra y otra y otra vez, destruyéndolo todo a su alrededor y dejándonos, tras unos compactos y ajustados 75 minutos, totalmente exhaustos.

LA EDICIÓN EN DVD
A falta que Tricpitures se decida a editarla en nuestro país en formato Blu-ray, tendremos que contentarnos con esta edición en dvd que, siendo honestos, no debería defraudar a ninguno de sus potenciales compradores. La imagen, presentada en formato panorámico 2.35, es inmaculada. Y mejor todavía son las pistas en castellano e inglés 5.1, construidas a base de interminables tiroteos y ruidoso rock and roll.
En cuanto a extras, tenemos un entusiasta audiocomentario a cargo de Davis, 9 escenas eliminadas/ alternativas (8 min.) de las cuales hay que destacar aquella en la que Smith se sirve de su pistola para escalar un muro a lo Spider-Man, un making of (52 min.) que cubre todos los aspectos de la producción (cómo se las ingenió el director para venderles la idea a New Line, el casting, las armas, los bebés artificiales...), 16 animatics (21 min.) y trailers.

25/05/08 18
1 disco
2 zona
título original: Shoot ‘em up
distribuidor: Tripictures
país: USA
año: 2007
duración: 84 min
actores: Clive Owen, Monica Bellucci, Paul Giamatti
director: Michael Davis
imagen: 16:9 – 2.35:1
idiomas / sonido: castellano, inglés en Dolby Digital 5.1
subtítulos: castellano
Extras
Audiocomentario de Michael Davis
Escenas eliminadas/alternativas
Ballet de balas: Rodando “Shoot ‘em up”
Animatics
Trailers